viernes, 27 de enero de 2017

Los indultos de Obama y la paz en Colombia Por Gearóid Ó Loingsigh

Los recientes indultos y conmutaciones de condena de Obama alegraron a algunos y decepcionaron a muchos. Obama se portó como un liberal de verdad, por una vez en su vida, y conmutó la condena de Chelsea Manning y liberó al activista boricua López Rivera. Otros deseaban un perdón presidencial para Edward Snowden, y una conmutación de condena para el activista indígena Leonard Peltier, entre otros. Yo, quería que se liberara a Peltier, pero no pasó. Todos tenemos el derecho de desear y esperar que los liberales se porten como liberales, y que eso traiga buenas consecuencias para los presos políticos en los EE.UU., pero no tenemos derecho a confiar en sus buenos oficios.

En Colombia, muchos esperaban, que Obama liberara al comandante de las FARC, Simón Trinidad como una muestra de su confianza y su aporte al proceso de paz. Una cosa es albergar la esperanza de que pase y otra confiar en el gobierno norteamericano. Hace poco las FARC emitieron una carta pública dirigida a Simón Trinidad, donde expresaron su dolor por su encarcelamiento y la decisión de Obama de no liberarlo. En dicha misiva las FARC expresaron sentimientos humanos, dolor, impotencia, tristeza y humanizaron a Trinidad y a ellos mismos en la carta. Sin embargo, no es una simple carta conmovedora, es a la vez un documento político y es allí donde vemos la decadencia política de las FARC. Muchos han resaltado las calidades humanas de los autores de la carta, algo que debemos aceptar, pero no hablan de las graves valoraciones políticas de las FARC y porque ellos esperaban con cierta confianza que Simón Trinidad fuera uno de los liberados.

La carta dice que las FARC pidieron la liberación de Trinidad para participar en el equipo negociador. Pero el gobierno rechazó la idea:

“Sabes que a la Mesa de Conversaciones terminó llegando el gobierno de los Estados Unidos, mediante la designación de un enviado especial, Bernie Aronson. Y que el Secretariado Nacional de las FARC se reunió con el Secretario de Estado John Kerry. Los dos manifestaron el apoyo decidido del Presidente Obama a las conversaciones de paz y a la consecución de un acuerdo definitivo. En cada oportunidad expusimos nuestro abierto interés por tu libertad”.

“También tocamos toda clase de puertas, empezando por las del gobierno de Colombia. Nunca cejamos de porfiar con los delegados oficiales al respecto y varias veces planteamos el asunto al Presidente Santos.  Personalidades de todo el mundo, respetables organizaciones y entidades y un sin número de personas con mayor o menor influencia y relaciones estuvieron moviéndose a solicitud nuestro tras tu más que merecida libertad. Al parecer tanto esfuerzo resultó inútil”.

Las FARC hicieron una especie de Lobby para conseguir la libertad de Trinidad, confiaron en la bondad del gobierno colombiano, el de los EE.UU. y otras entidades, es decir, confiaron en la burguesía y sus buenas intenciones.  Al parecer, creyeron ellos el cuento de la paz, quizás realmente creyeron ellos que eran socios de la paz con el gobierno colombiana y la mal llamada comunidad internacional. Pero la carta reconoce, aunque muy tarde, la realidad de esos estados y afirman que existe un hilo conductor entre unos y otros, representantes del poder mundial del capital y de las oligarquías dominantes al interior de nuestros países, que no los hace en el fondo tan diferentes como quieren parecer. Coinciden en líneas políticas predominantes, como la de saquear los recursos y el trabajo de los pueblos más débiles, al tiempo que castigar de modo ejemplar la osadía de aquellos que se atreven a rebelarse contra ello.

Entonces si es así ¿por qué confiaron en ellos? Y ¿por qué declararon que todos juntos, incluyendo a estas oligarquías dominantes iban y querían transformar a Colombia? En la carta reconocen que no fue un capricho de Obama, ni un olvidadizo.

“Tu suerte no es el producto del capricho de un gobernante pusilánime sino el resultado de la lógica que prima en el mundo y que seres como tú, nosotros y muchos más en todas partes nos empeñamos en cambiar para hacerlo mucho mejor”.

Preciso, y eso es la lucha de clases, algo que las FARC y los hinchas del proceso niegan que existe hoy en día, o por lo menos niegan que el proceso de paz es un paso más en esa lucha de clases y es un paso dado por la burguesía triunfante contra una guerrilla derrotada.

El ELN

El proceso de paz con el ELN arranca en febrero 2017 después de muchas demoras y dificultades. Una de las más recientes dificultades era el tema de la liberación del político Odin Sánchez, en poder de esa guerrilla. El ELN vinculó su liberación al indulto de dos comandantes elenos en la cárcel, y su participación en la mesa de negociaciones. Las FARC pudieron haber exigido la libertad de Trinidad desde el principio, pudieron haber dicho que sin él no hay mesa de negociación. Pero prefirieron confiar en los buenos oficios de lo que ellos, en su carta, llaman “las oligarquías dominantes”. La rendición de las FARC es tan absoluta que ni siquiera fueron capaces de conseguir la libertad de Trinidad. En su afán de arrancar con el proceso de paz, dejaron todo a la suerte de lo que diga el gobierno.

Las Drogas

Algunos liberales intentaron explicar la decisión de Obama por la naturaleza del crimen por lo cual Trinidad fue condenado: el narcotráfico. Primero, no es tan cierto que él jugó el papel que dicen. Pero aún si fuera cierto y Trinidad fuera un narcotraficante como dicen los norteamericanos, eso no representa ningún problema para ellos. Bill Clinton nos dio el Plan Colombia, un plan contrainsurgente disfrazado como un elemento más en la guerra contra las drogas. Sin sonrojarse, Clinton perdonó al narcotraficante Harvey Weinig, un abogado neoyorquino condenado por lavar 100 millones de dólares para el Cartel de Cali. Gracias al perdón presidencial Weinig puede ejercer como abogado de nuevo. Esa es la clase de personas que perdonan en los EE.UU.

Sonia

Y ¿por qué solo hablan de Simón Trinidad en su carta? ¿por qué no piden la libertad de Sonia? Sonia también fue condenada por narcotráfico. Según el fallo, importó cinco kilos de cocaína a los EE.UU. y aún si fuera cierto, es mucho menos de lo que lavó Weinig. Pero Sonia no es mencionada por las FARC. ¿Por qué? ¿Acaso no es una guerrillera, luchadora como Trinidad?  Hay diferencias entre ella y Trinidad, pues ella nunca ocupó un cargo tan alto en las FARC como Trinidad, ella es de origen campesina, Trinidad de una familia rica. Todos son iguales en las FARC, dicen, pero como en la famosa novela de Orwell, Rebelión en la Granja, algunos son más iguales que otros.


Con su carta, las FARC muestran que confían en la burguesía, sus instituciones, hacer lobby y la bondad de los que nos gobiernan tanto en Colombia como en otras partes del mundo. Sonia y Simón Trinidad cumplirán sus largas condenas, porque las FARC no solo albergaban una esperanza humana, sino confiaban en las bondades de sus enemigos, un grave error y hasta traición de sus supuestos postulados políticos.




Fuente. El Salmon